Les habilitats socials en el Trastorn de l’Espectre Autista: una mirada evolutiva

El pasado martes 5 de noviembre los alumnos de logopedia, entre otros, presenciamos una jornada sobre las habilidades sociales en el TEA, conducida por la logopeda Pamela Rollins, de la Universidad de Texas, seguida de Noemí Balmaña y María Díez -Juan, dos psicólogas especializadas en Trastornos del Espectro Autista trabajando en el Hospital San Juan de Dios.

Gracias a la colaboración de varios colegios (logopedas y psicopedagogos) y la Asociación de Asperger se pudo llevar a cabo esta jornada con el privilegio de contar con dos testigos, Bernat Soler y Mariona L. Corominas en una mesa redonda.

La jornada comenzó con una reflexión que plantea que los niños con autismo tienen que trabajar partiendo de desarrollar un vocabulario básico que les permita comunicarse, y la importancia del trabajo en equipo con la familia y el niño para desarrollar habilidades sociales.

Los síntomas del TEA aparecen antes de los tres años de vida y tienen una sintomatología muy diversa, pero podemos destacar dos patrones significativos: comportamientos repetitivos y déficits en la interacción social. Además de haber una comorbilidad con patrones conductivos, médicos y cognitivos, entre otros. Esto hace que haya una diversidad en el Trastorno del Espectro Autista.

Hay que discernir de la comunicación e interacción social de las que no lo son. Por ejemplo la comunicación social se basa en el modelo de Tomasello (2005) donde nos dice que el niño en los dos primeros años de vida deben compartir emociones e intenciones, para así alcanzar los objetivos de la cognición social, pero algunos niños con TEA no llegan a alcanzar esta etapa de cognición social, sino que persiguen un objetivo pero sin evolucionar al compartir la atención.

A partir de los dos meses de vida, los niños normotípica empiezan a reír, y eso se llama interacción diàtica, donde hay una interacción con mirada mutua. A partir de los seis-diez meses pasan a ser triádicas, donde el niño trabaja para alcanzar un objetivo. En esta etapa intervienen el niño, el comunicador y un objeto. Pero un niño no pasa a ser social hasta partir del año-año y medio, donde hay un objetivo común y una intención compartida.

Pamela Rollins está trabajando con el método de intervención Pathways, modelo conductista y naturalista donde enseñan a los padres a interactuar con sus hijos con una interacción diádica. A los padres se les administra un protocolo donde deben ir pasando niveles de interacción, además de ofrecerles una intervención a los propios padres para disminuir el estrés y hacer uso de conductas positivas.

Esta jornada nos ofreció participar en una oportunidad única que nos aportó muchos conocimientos sobre el Trastorno del Espectro Autista, en diferentes métodos de intervención y en cómo, dos personas con TEA han vivido y sentido a lo largo de su vida con este trastorno.